
Continuamos con el segundo artículo de esta mini serie Typo101. En el primer artículo sobre licencias tipográficas, vimos de forma muy general los tipos de licencias que hay, sus implicaciones y alcances así como el tipo más común que es la En esta ocasión, veremos el siguiente tipo que no es otra que las fuentes para su uso en la web.
Esta licencia permite utilizar la fuente mediante tecnologías como @font-face, normalmente con archivos optimizados como .woff o .woff2. Su uso puede limitarse por:
número de dominios/webs
cantidad de visitas mensuales
impresiones de página
duración
modalidad de alojamiento
tráfico acumulado
entre otras métricas de alcance
También es importante distinguir entre el almacenamiento proporcionado por el proveedor de la fuente (como lo es Adobe Fonts o Google Fonts) y las fuentes auto-alojadas, donde los ficheros se alojan en el servidor del cliente o en nuestro servidor si es que es un proyecto personal.
Adobe Fonts, por ejemplo, no permite descargar sus webfonts para alojarlas localmente. Si un proyecto necesita self-hosting, debe obtenerse una licencia directamente de la fundición o de un distribuidor autorizado, de lo contrario, para poder hacer uso de una de estas fuentes tendremos que hacerlo vía CDN (Red de Distribución de Contenido, o Content Delivery Network en inglés) de Adobe.
Las licencias web generalmente tienen un precio por páginas vistas mensuales (niveles como 10, 100 o 500 mil vistas). Si el sitio crece más allá del nivel de licencia adquirido, se deberá pagar tarifas adicionales o actualizar el alcance de la licencia. A diferencia de un logotipo convertido a curvas o una imagen exportada, aquí el archivo tipográfico forma parte funcional del sitio. Por eso una licencia desktop normalmente no basta ya que el archivo está siendo distribuido a los navegadores de los visitantes.
Cada familia, peso, estilo y subconjunto puede generar una descarga adicional. Pedir demasiadas variantes aumenta el peso y puede retrasar la renderización del sitio en la pantalla del usuario. Google advierte expresamente que solicitar muchas familias y estilos puede volver más lenta la carga de la página. También permite controlar el comportamiento con font-display y reducir archivos solicitando caracteres específicos (aunque estas ya son técnicas de optimización que podremos abordar en otra ocasión).
Cuando la fuente se carga desde un proveedor externo, el navegador del visitante realiza una solicitud a un dominio ajeno al sitio. Eso implica que el proveedor externo participa técnicamente en la carga y recibe la información necesaria para atender la solicitud, como ocurre con cualquier recurso externo. Según la jurisdicción y el contexto del sitio, esto puede tener implicaciones para:
política de privacidad
consentimiento del usuario
cumplimiento corporativo
sitios gubernamentales
proyectos con requisitos estrictos de datos
No significa automáticamente que toda CDN sea ilegal o problemática. Significa que no somos nosotros quienes controlamos por completo el recorrido de la solicitud sino que el proveedor de la fuente.

Adobe como suele ser costumbre, tiene su forma particular de hacer las cosas. Las fuentes forman parte del acceso proporcionado por una suscripción compatible de Creative Cloud. Adobe incluye licencias para uso personal y comercial, tanto de escritorio como web, mientras exista acceso válido al servicio y se utilicen los mecanismos autorizados.
Para la web, Adobe provee un apartado donde se crea un Web Project y este proporciona un código de inserción para la web donde se va a utilizar. Las fuentes deben cargarse desde la infraestructura de Adobe mediante ese código.
Si el proyecto exige self-hosting, hay que:
comprar una licencia web directamente a la fundición
usar otro distribuidor que permita self-hosting
elegir una tipografía abierta
seleccionar otra familia tipográfica
Que la fuente aparezca en Adobe Fonts no significa que Adobe nos entregue un archivo .woff2 para hacer con él lo que necesitemos en nuestra web.
La postura concreta de Adobe es que el sitio del cliente debe cargar las fuentes a través de la propia suscripción de Creative Cloud del cliente. Adobe no recomienda que un diseñador aloje permanentemente las fuentes de los sitios de sus clientes desde su cuenta personal. Su documentación dice expresamente que el sitio del cliente debe utilizar la suscripción del propio cliente para mantener de forma ininterrumpida tanto la licencia como el alojamiento de las fuentes.
Por lo tanto, si la web del cliente usará Adobe Fonts de forma permanente, el cliente debe tener su propia suscripción a Adobe Creative Cloud y generar desde su cuenta el Web Project para su uso.
El diseñador puede usar su propia suscripción:
para explorar familias
diseñar la propuesta
hacer pruebas
construir una demo
desarrollar provisionalmente
Pero antes de publicar o entregar el sitio, lo correcto es crear el Web Project en la cuenta del cliente y sustituir el embed provisional del diseñador por el del cliente.
Google Fonts es una de las mejores alternativas open-source de fuentes tipográficas, tanto para uso en escritorio como en web. Se pueden utilizar vía la CDN de Google o auto-alojarlas si el proyecto tiene estrictas políticas de privacidad.
La parte importante es que ni el diseñador ni el cliente deben pagar alguna suscripción. En la propuesta y contrato se debe advertir el uso y adquisición de las licencias así como las responsabilidades, aunque veremos esto en un próximo artículo.
Para finalizar, veremos las fuentes auto-alojadas. En este escenario, el cliente compra la licencia web a su nombre. Nosotros como diseñadores implementas los archivos autorizados para el desarrollo del proyecto. Por su parte, el cliente debe conservar:
factura/comprobante
EULA
archivos web
datos de la licencia
información de dominios o tráfico
Una webfont puede servirse desde la infraestructura de una fundición, desde plataformas como Google Fonts o Adobe Fonts, o desde el propio servidor del cliente. La diferencia no es únicamente técnica: determina quién controla los archivos, quién mantiene la licencia, qué terceros participan en la carga y qué ocurre si una cuenta o suscripción deja de existir.



