
Uno de los principales problemas de una marca puede estar en su presentación. La presentación es algo fundamental para una marca, y no hablo sólo de diseño. El branding abarca desde el logo hasta la forma de redactar un correo, y entre uno de estos puntos está el problema. Cuando se habla de presentación, se habla de algo que puede complicarse y extenderse mucho. Aunque poco a poco, localmente y en la región esto ha empezado a cambiar, las marcas pequeñas no invierten lo adecuado en una buena imagen; y aunque a veces no es posible darse «ese lujo», este debe ser un punto importante en la estrategia a corto o mediano plazo.
No es necesario empezar a lo grande para tener una línea gráfica de nivel. Se tiene la mala creencia de que la imagen irá mejorando conforme el negocio crezca, y es parcialmente cierto. El problema radica en que a veces el negocio sí crece, pero la imagen sigue siendo la misma. Es más común de lo que creen. Los usuarios son muy, muy visuales y confiarán en esas marcas que se vean de calidad. No importa lo genial que sea nuestro producto si nuestro branding es mediocre.
Hace unos días vimos las diferencias entre identidad e imagen de marca y hoy, veremos las diferencias en la presentación de una marca. Aunque las gráficas de nuestra marca ayudan a vernos más profesionales, si estas no son las adecuadas, de poco sirven. Lo mismo sucede con el resto del branding. Lo malo, es que sucede con cosas que se pueden prever y aún así las hacemos.
La mala creencia de que el branding termina donde terminan las aplicaciones gráficas es un problema grave. Nuestra presentación personal, expresividad, conducción y la forma de relacionarnos en público, también son branding. Como muchas otras más.
Por lo tanto, dejaré una serie de recomendaciones prácticas que mejorarán la presentación de nuestra marca. Tanto a nivel visual como personal.








