febrero 17, 2026
Los sistemas de diseño nacen de una necesidad básica: mantener coherencia, orden y sentido a medida que los proyectos y equipos crecen. Más allá de colores y tipografías, funcionan como un lenguaje visual compartido que permite diseñar de forma escalable, consistente y con intención. Cuando el diseño deja de ser individual y pasa a ser colectivo, el sistema deja de ser un “nice to have” y se convierte en infraestructura.
Con la llegada de la IA generativa, el rol de los sistemas de diseño no desaparece, pero sí cambia. La IA acelera la producción y facilita la consistencia, siempre y cuando exista un criterio claro que ejecutar. En este nuevo contexto, los sistemas de diseño dejan de ser documentos estáticos y pasan a ser marcos estratégicos que guían tanto a personas como a máquinas. No se trata de diseñar más reglas, sino mejores principios.


