
marzo 3, 2026
En el mundo del diseño, sobre todo en un entorno ya de ejercicio profesional suele formarse un triángulo poco amistoso cuando se trata de tipografías, al menos cuando figuran en la lista de entregables al cliente, pero ¿por qué? Bueno, la verdad es que la razón es tan simple como compleja: las licencias.
Según la fundición
Hoy no hablaré sobre como obtener licencias, pero sí de alternativas gratuitas a fuentes premium conocidas que podrían resolvernos en un proyecto si no hay presupuesto para una licencia y hay que entregar las fuentes al cliente.
Gotham es una fuente de la fundición Hoefler & Co. diseñada por Tobias Frere-Jones en el año 2000. Es una sans-serif geométrica inspirada en rotulación arquitectónica neoyorquina del siglo XX, de estructura limpia, proporciones amplias, gran legibilidad en display y texto corto.
Red Hat Display de la empresa de código abierto Red Hat en colaboración con la fundición Dalton Maag en 2018 y, Montserrat de la diseñadora gráfica argentina Julieta Ulanovsky en 2011.


Bodoni es otra de las fuentes clásicas en el rubro, diseñada por Giambattista Bodoni en 1978. Es una serif moderna, de la familia de las Didonas. Es una fuente de alto contraste entre trazos gruesos y finos, serifas rectas y elegantes ideal para encabezados o textos muy cortos. Aunque la fuente actualmente es de dominio público, sus versiones digitales sí cuentan con licencia comercial.
Bodoni Moda del diseñador tipográfico neozelandés Owen Earl en 2018.

La siguiente en la lista es Futura, otra fuente icónica en este rubro. Diseñada por Paul Renner para la fundición Bauer Type Foundry en 1927. Es una sans-serif geométrica basada en formas puras: círculos, triángulos, líneas rectas. ADN Bauhaus sin ser oficialmente Bauhaus.
Jost también del diseñador Owen Earl en 2020.

Uh, la Baskerville. Esta es otra fuente clásica, hasta diría que mítica. Diseñada por John Baskerville en 1757, es una serif de transición. Tiene más contraste que la antigua Garalde, pero menos radical que las Didonas. Es elegante, equilibrada, excelente para texto editorial. Aunque es de dominio público, sus versiones digitales modernas tienen licencia propietaria.
Libre Baskerville del diseñador tipográfico argentino Pablo Impallari en 2012.

Por último, una que todo diseñador sí o sí conoce, la Helvetica. Creada por el diseñador tipográfico y gráfico suizo Max Miedinger en 1957 para la Haas Type Foundry, es una fuente sans-serif que se caracteriza por su neutralidad extrema, proporciones compactas y ritmo uniforme.
Funciona casi en todo, por lo que casi medio planeta la ha usado (incluyéndome). Es una clásica.
Inter del diseñador sueco Rasmus Andersson en 2017.

El mundo de las fuentes tipográficas es muy amplio y a veces complejo, así como una de las cosas que más me gustan del diseño en general. Y bueno, hasta aquí este pequeño «repaso histórico» desde 1757 hasta el open source contemporáneo.


